miércoles, 23 de marzo de 2011

La milagrosa historia de Gianna Jessen

Los argumentos a favor de la vida siempre son irrebatibles, pero verle la cara humana a los argumentos tiene una contundencia que no logra ningún razonamiento. Esa es la impresión que deja Gianna Jessen al  contar la historia de su vida.
Gianna no debería estar viva, el 6 de Abril de 1977, a los siete meses y medio de su concepción, su madre de 17 años se sometió a un aborto voluntario con solución salina, un método que consiste en acabar con él bebe en el vientre por medio de una inyección ácida que lo quema vivo.  Después de 18 horas de haberle inyectado el ácido, Gianna llego al mundo viva para sorpresa de su madre biológica y de los empleados de la clínica abortiva.
Normalmente cuando esto sucede, los bebes son abandonados en una habitación contigua para que mueran de asfixia debido a su inmadurez pulmonar. Pero Gianna se salvó milagrosamente debido a que para el momento de su nacimiento, no se encontraba presente el medico abortivo sino una enfermera de guardia quien rápidamente llamo una ambulancia para trasladar a Gianna a los cuidados neonatales de un hospital.
Aunque había sobrevivido a pesar de nacer pesando menos de un Kg, los médicos advirtieron que la abrasión química le dejaría una parálisis cerebral que le afectaría permanentemente. Previnieron también que no sería capaz de sostener su cabeza sin ayuda, sentarse, gatear o caminar. Milagrosamente Gianna empezó a caminar a la edad de 3 años con la ayuda de soportes. Hoy en día después de cuatro cirugías cojea, pero camina sin otra ayuda que una prótesis en su pierna y hasta participa en maratones en diferentes ciudades del mundo.   
Después de transcurridos tres meses internada en los cuidados intensivos del hospital, transitó por varios hogares de cuidado hasta que fue recibida en la que hoy es su familia adoptiva y que ha cuidado de otros 56 niños. Gianna cree firmemente que está en el mundo por la Gracia de Dios, que fue quien le permitió vivir y caminar a pesar de su parálisis cerebral des pues de las oraciones de su familia.
En los últimos años ha sido invitada de honor en el Congreso de EUA y en la Cámara de los Comunes en Londres. Se ha dedicado a viajar  para contar su milagrosa llegada y permanencia en el mundo, llevando esperanza e inspiración a quienes la conocen para que defiendan el derecho de los que no tienen voz.

jueves, 17 de marzo de 2011

La capital europea del aborto


El Reino Unido fue considerado en su momento uno de los países más liberales en Europa y en el mundo en cuanto al reconocimiento del ‘derecho al aborto’. En este país el aborto fue despenalizado hasta la semana 28 mediante la Ley del Aborto de 1967 que lo convirtió en una prestación médica del Servicio Nacional de Salud.
Se permitió como último recurso en la solución de casos excepcionalmente difíciles en los que se hacía necesario salvar la vida de madres vulnerables, para evitar lesiones graves y permanentes a la integridad física o mental de la madre o si el niño por nacer podía estar afectado por discapacidad física o mental importante.
Para la época se consideraba que el producto de la concepción era una forma temprana de vida humana, por lo que no se le otorgaba el mismo estatus de un bebe más desarrollado. Una consideración contraía hubiese sido una devaluación de la vida misma y de la propia humanidad.
Pero quienes promovieron la legalización del aborto hace cuatro décadas bajo estos supuestos excepcionales, no pudieron anticipar que el aborto se convertiría en un método anticonceptivo rutinario. Cuarenta años después de la intrépida demostración de liberalidad, el Reino Unido se ha convertido en la capital europea del aborto, donde se practican 200.000 abortos anualmente.
Allí el 42.4 por ciento de los embarazos de mujeres de hasta 20 años termina en aborto. Este porcentaje se incrementa a 60 por ciento en las menores de 16 años.
Desde la despenalización del aborto en Inglaterra y Gales, el número de abortos se ha cuadruplicado. Es evidente que para las mujeres más jóvenes, el aborto es el método anticonceptivo más utilizado.
El pretendido equilibrio entre la protección a las mujeres vulnerables y la ‘forma de vida temprana’  se perdió bajo la presión de la retórica de quienes defienden el supuesto ‘derecho a decidir’ de la madre, que no toma en cuenta los derechos humanos del niño no nacido.  Ese balance además ha perdido toda vigencia desde hace ya varios años con los avances científicos que certifican el inicio de la vida al momento de la concepción.
La penalización del aborto se mantiene solo en Irlanda del Norte, desde donde viajan unas 2.000 mujeres al año para terminar sus embarazos.
El aborto se convirtió en parte de un estilo de vida con ‘opciones’ destructor de todo respeto por la vida humana, que es a fin de cuentas  lo que define la civilidad de las sociedades.
Tal y como ha sido expresado por los defensores del derecho a la vida de los niños por nacer, ‘’en la nueva Gran Bretaña el lugar más peligroso es el vientre materno".




martes, 15 de marzo de 2011

La responsabilidad de los médicos


Considero decepcionante la ligereza con la que los médicos cuya especialización es traer niños al mundo, se hacen voceros de recomendaciones que creen ‘en boga’ y que además son contrarias a su Juramento Hipocrático de consagrar sus vidas al servicio de la humanidad teniendo absoluto respeto por la vida humana, desde su concepción.
Peor aún, cuando esa vocería se convierte en el sustento de una seria amenaza contra la vida de innumerables seres humanos, se hace urgente una posición ética firme y suficientemente clara en consonancia con las obligaciones contraídas al momento del  Juramento y con su propia conciencia.
Es el caso de la Sociedad Venezolana de Ginecología y Obstetricia, en cuya revista se exponen propuestas sanitarias que están sirviendo de sustento para reclutar incautos en pro del proyecto abortista que se pretende imponer en el país.  
Está visto que los médicos de la FIGO (Federación Internacional de Ginecología y Obstetricia) han sucumbido ante la retórica reduccionista y salvaje de los abortistas, pero advierto que, en Latinoamérica no van a encontrar esa misma genuflexión por parte de quienes defendemos la dignidad de los más frágiles y de la mayoría de los miembros de la sociedad civil.
Los grupos abortistas en Venezuela se han valido de recomendaciones ‘generales’ de la FIGO publicadas en la Revista Venezolana de Ginecología y Obstetricia; que no buscan el bienestar de cada paciente en cada caso específico.  Son recomendaciones cuyo objetivo es contribuir con la eliminación de los embarazos no deseados acabando con los niños por nacer.
Se trata de una agenda ideológica inhumana que esta desfasada en relación a la realidad de hoy y que además ha demostrado ser un fracaso absoluto en donde se ha aplicado. Casos alarmantes como el del Reino Unido son ejemplos dramáticos de ello.  
Como es que los médicos han perdido la brújula ética para deshumanizar la vida de esa manera? Como pueden referirse a un ‘tratamiento’ cuando hablan a en relación a la eliminación de sus pacientes más frágiles? Lamentablemente, ese es el impacto que dejado en la medicina 40 años de despenalización del aborto.
Es mucho más fácil quitarle valor humano al ser frágil que se origina de la concepción, que permitirle interferir con el ‘derecho’ una sexualidad inconsciente. Quienes defienden el aborto lo que defienden en realidad es su incapacidad de asumir las consecuencias naturales de una actividad sexual  irresponsable.  
 Si el bienestar individual de las mujeres fuese prioridad para la FIGO,  los médicos que la integran deberían  promover la reversión desastrosa de la libertad irresponsable en el estilo de vida, que es la que ha producido una rampante promiscuidad sexual y el aumento de las muertes consecuencia de abortos.