miércoles, 9 de marzo de 2011

Cada día somos más

La oposición a la legalización del  aborto que comenzó en la década de los 70 por obispos y católicos conservadores en los países occidentales, se ha convertido en un clamor a gran escala por el respeto a la vida y los Derechos Humanos. Hoy en día el movimiento Pro-Vida incluye creyentes de todas las religiones y no creyentes que piden el respeto del derecho a la vida de los niños no nacidos.  
El avance de la ciencia y la medicina han sido determinantes en esta concientización, ahora se sabe lo que no se sabía en la década de los años 70 cuando aparecieron  las feministas a reclamar el hoy caduco ‘derecho a decidir’ sobre sus cuerpos.
La genética y la ciencia han demostrado con contundencia que hay vida una vez que ocurre la fertilización. Por otro lado, en la actualidad la vida del niño en el vientre es mucho más visible que nunca antes gracias a los avances de la tecnología.  Los abortistas saben (y muchos lo admiten públicamente), que no pueden negar la vida que allí crece. Saben que él bebe tiene dignidad de persona y también que este es un hecho moralmente significativo.
Estas realidades que ya no pueden ser ocultadas se evidencian en la erosión del número de quienes apoyan el aborto.
En 1995 en EUA, 56 por ciento de la población sentía que apoyaba el ‘derecho de decidir’ de la madre. Pero según la encuestadora Gallup, para 2010 el número se redujo a 45 por ciento.
El desgaste del movimiento abortista en Norteamérica ha llegado hasta el punto en que se le han cortado los fondos públicos al principal proveedor de servicios abortivos ‘Planned Parenthood’. El congreso de EUA discute en este momento la prohibición de pólizas de seguro privadas que cubran procedimientos de aborto.
Importantes organizaciones en EUA incluyendo Demócratas pro la Vida en América son apoyadas por docenas de congresistas. Gobernadores de 29 estados son públicamente pro-vida.  Solamente el año pasado fueron aprobadas 39 leyes en 15 estados restringiendo el aborto.
Son también muy significativos  los mensajes de importantes líderes de los distintos cultos religiosos. El prominente activista pro-Vida judío Michael Medved ha dicho que la ley judía ha sido extremadamente clara durante milenios y que la posición a favor del aborto es ridícula e ignorante.
En 2005, el Baptista Richard Land, presidente de Comisión para la Ética y la Libertad religiosa en EUA dejo en claro que la ilegalización el aborto es más importante que cualquier otro tema.
La sociedad civil está dejando  oír una protesta enérgica en contra de la exterminación de niños en el vientre materno.  
En Francia la organización Laissez-les Vivre  organiza una marcha anual por la Vida en Paris capaz de concentrar varios miles de personas en contra del aborto. Su principal promotor fue el genetista Jérôme Lejeune, descubridor de que el síndrome de Down se debe a la presencia de un cromosoma de más.
En España más de un millón de manifestantes tomaron parte en una marcha en Madrid en Octubre 2009 para protestar contra los planes del gobierno de facilitar abortos. Se está esperando otra marcha multitudinaria convocada para el 26 de Marzo de este año, convocada por 48 asociaciones pro-vida de todo el país.
Buenas noticias llegan de todas partes del mundo, cada día somos más!

viernes, 4 de marzo de 2011

Al Doctor Rogelio Pérez D’Gregorio


Doctor Rogelio Pérez D’Gregorio
Presidente de la Sociedad de Obstetricia y Ginecologia de Venezuela

Estimado Dr. Perez D’Gregorio:

Aprecio la preocupación  expresada por usted recientemente en relación a las alarmantes cifras de mortalidad materna en Venezuela como consecuencia de procedimientos abortivos. En la evaluación de esta terrible realidad, Chile acaba de posicionarse como un ejemplo internacional ineludible para el resto de los países Latinoamericanos y del mundo entero.
El pasado mes de Febrero de 2011 Chile recibió el premio International Protect Life por ser el país con la tasa más baja de mortalidad materna en América Latina, con lo que quedo demostrado que el aborto -a diferencia de lo que dicen sus promotores- no contribuye en nada a disminuir el número de muertes entre las madres.  
Cabe destacar que esta práctica es ilegal en la nación sudamericana.
Cerca de 30 representantes de organizaciones pro-vida que trabajan ante la Organización de Naciones Unidas (ONU) otorgaron el galardón en el marco de la 55° sesión de la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer (CSW 2011) que se realizó en Nueva York entre el 22 de Febrero y el 4 de Marzo.
Una investigación liderada por el Dr. Elard Koch de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile comparo los datos entre 1957 y 2008 sobre la mortalidad materna producto de abortos. El resultado arrojo que ésta se redujo en 97,6 por ciento en estos 51 años.
Tras la prohibición del aborto terapéutico en 1989, se redujo de 13,62 a 1,65 por cada 100 000 nacidos vivos, es decir, un 87,9 por ciento.
Actualmente, explica Koch, el riesgo actual que tiene una madre de morir a causa del aborto es de 0,09 por 100 000.
Estos resultados muestran que una legislación que protege la vida del niño por nacer no incrementa la mortalidad materna ni los abortos ilegales; y que legalizar o despenalizar el aborto provoca una "epidemia" abortista con graves consecuencias para la salud de las mujeres y para el país.
El estudio del Dr. Koch  fue presentado en enero de 2010 en la reunión inaugural del International Working Group for Global Women's Health Research, en Washington D.C. (Estados Unidos) y precisa además que el camino que ha permitido disminuir la mortalidad materna ha sido la promoción de "embarazos seguros" y no el aborto.
Chile lleva adelante una política de respeto la vida tanto de la mujer como del niño, en la legislación chilena los dos son iguales ante la ley.
Hay que reconocer que el argumento abortistas de que hay que legalizar el aborto para bajar la mortalidad materna no es cierto, todo lo contrario, chile ha dejado en evidencia que son las políticas de protección a la vida las que reducen el índice de muerte materna.

jueves, 3 de marzo de 2011

Disculparse por decir la verdad

La compasión por los sufrimientos de los demás seres humanos es el germen del cual florece el respeto. Sentirnos próximos al dolor de los otros y a la voluntad de aliviar sus penas es el camino para la paz, no hay duda de ello. 
Cuando una mujer se encuentra ante un embarazo no planeado son muchas las emociones que pueden invadirla, estas emociones varían dependiendo de las condiciones psicológicas y personales de cada mujer.
Lamentablemente vivimos en un momento histórico caracterizado por el individualismo y el hedonismo. El mensaje que se encuentra frecuentemente en los medios de comunicación es que la vida es para disfrutarla y cualquier inconveniente ha de ser evitado sin importar el precio.
Las mujeres que consideran el aborto han sido conducidas a pensar que terminar su embarazo es la solución a un problema al que ellas sienten que no pueden hacerle frente. Lo que ocurre luego de que se someten al procedimiento es que aparece un sufrimiento terrible que necesitara de mucho tiempo y ayuda para ser superar.
 La verdadera solución viene dada a través de educación en cuanto asumir la responsabilidad de mantener relaciones seguras en condiciones óptimas y con esto me refiero a una pareja estable bajo condiciones estables. La sexualidad debe asumirse de una manera responsable donde sean tomadas en cuenta no solo las consecuencias físicas que pueden surgir, sino además las emocionales y psicológicas.
Por otro lado las mujeres embarazadas deben tener la posibilidad de llevar un embarazo seguro con la certeza de que sin importar su situación, cuenta con el soporte económico y emocional necesario para criar a su hijo.
Sin embargo, las lamentables causas que llevan a las mujeres a tomar la decisión de terminar su embarazo no mitigan la gravedad del acto.
Los condicionamientos externos o emocionales no atenúan el deber de actuar conforme a los valores de respeto a la vida y a la existencia humana. La vida de un hijo no le pertenece a la madre, ella cumple una función protectora y amorosa que facilita el desarrollo del individuo.
 El contexto cultural en el que vivimos caracterizado por la mengua del sentido de la vida ha atenuado la percepción sobre la gravedad del aborto. Sin embargo no hay que olvidar que no nos corresponde a los seres humanos decidir cuándo o no es apropiado abrirle la puerta  la vida, esta llega con un derecho que le es propio.