martes, 7 de junio de 2011

La suerte de Brigitte Bedard Parte 1


Está claro que hombres y mujeres son seres idénticos en cuanto a su dignidad pero esencialmente distintos en su naturaleza personal. Ambos géneros se enriquecen el uno del otro en la interacción, las diferencias se convierten en el complemento necesario para el desarrollo personal.
Pero esta realidad natural fue negada  durante la Révolution Tranquille, un proceso de ‘modernización’ y secularización que vivió la provincia canadiense de Quebec iniciado a principio de los años sesenta y extendido hasta mediados de los setenta. Aunque Quebec ya era una provincia moderna en un sentido práctico, la sociedad renegó de sus tradiciones cristianas y la tendencia de moda era adoptar ideologías seculares y ‘modernistas’.
Brigitte Bedard es una periodista que aparenta menos de sus 41 años y bromea acerca de la mala suerte de nacer en 1968 en Quebec. Según ella misma cuenta tuvo una infancia típica en una familia atea. Cursó estudios en la Universidad de Quebec en Montreal, considerada una institución izquierdista. Allí estudió literatura para luego especializarse también en la misma universidad.  
El pasado mes de Mayo, Brigitte conmovió a los asistentes a la conferencia pro-vida de Quebec Life Coalition cuando relató cómo se atiborró durante años de toda la literatura feminista radical y el profundo sufrimiento que esto le causó.
Mientras estudiaba en la universidad tuvo varios romances con muchachos de su edad terminando todos en desastre emocional.
Empujada por lo que leía, empezó a considerar que el fracaso de sus relaciones sentimentales era debido a que era gay.
Así se decidió a llevar un estilo de vida acorde con esas conclusiones. Ella confiesa que ese estilo de vida la sedujo durante un buen tiempo, solía ir a divertirse con sus ‘amigas’ por la ciudad como si no hubiese mañana.
Pero a pesar de la diversión y la exaltación, reconoce que en el fondo siempre terminaba sintiéndose vacía y con el corazón roto.
Según sus propias palabras ella no era más que un ‘’naufragio mental’’. ‘’Sentía que daba vueltas y vueltas sin control, mantenía la apariencia de estar bien, pero por dentro me sentía miserable’’.
La realidad llego al límite cuando inexplicablemente rompió en llanto en la mitad de una madrugada y comenzó a gritar desesperada en su apartamento vacío en el distrito de moda de Montreal pidiéndole a Dios que se la llevara.
Así lo describió en la conferencia: ‘’allí estaba yo, una feminista militante, lesbiana y atea, tirada en el piso llorando y pidiendo la ayuda de Dios’. No estaba en control pleno de mis sentidos, pero si estaba claramente desesperada’’.

martes, 31 de mayo de 2011

La oreja de Martha Arboleda García

Es el pan de cada día en los centros de salud de todo el mundo: especialistas entrenados para sanar y mejorar la calidad de vida de las personas, actúan como verdugos de los más frágiles.
En este caso el argumento es que,  si el niño en camino pudiera venir afectado severamente en sus capacidades físicas o intelectuales, lo mejor sería no tenerlo.
Esta es una postura que de manera silenciosa golpea y ofrende a mucha gente por ser terriblemente injusta y discriminatoria. Las personas con discapacidad están protegidas por casi todas las legislaciones del mundo, sin embargo la vida de las personas discapacitadas que están por nacer es vista en muchos casos como ‘algo’ de lo que es conveniente prescindir.
Se tiende a ver a quien tiene necesidades especiales como alguien diferente al común y corriente de las personas, pero vistos de cerca en diferentes grados y aspectos todos somos discapacitados y tenemos necesidades especiales.
Que los bebes por nacer sean eliminados por la discapacidad con la que vienen es profundamente ofensivo para la gente nacida con alguna discapacidad y además manda el mensaje de que la sociedad simplemente ‘tolera’ en vez de valorar su presencia.
Las familias con miembros que presentan necesidades especiales,  deberían contar con el apoyo y la asesoría indispensable desde que la discapacidad es detectada en el vientre materno con el objetivo de hacerle frente a los retos que presenta la condición cualquiera que esta sea.
De la misma manera el niño debe contar con la ayuda necesaria para salir adelante y al contrario de la sentencia de muerte que se dicta todos los días en los hospitales.
Dicho de otra manera una persona es discapacitada según las circunstancias, por ejemplo: si es  instalada una rampa de acceso en la entrada de un edificio, un usuario de silla de ruedas no estará entonces incapacitado para entrar.
Así mismo el niño por nacer será discapacitado según la actitud que se asuma frente a sus necesidades especiales.  Todos tenemos la obligación de contribuir a satisfacer esas necesidades, el aborto solo las elimina, no las soluciona.
Finalmente hay que tener muy claro que LAS PRUEBAS CIENTIFICAS PARA DETECTAR DISCAPACIDADES NO SON 100% PRECISAS, la vida humana no siempre puede ser medida por la ciencia, para comprobarlo basta ver a Martha y a su hija! 
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martes, 24 de mayo de 2011

Al Presidente de Colombia 2002-2010 Álvaro Uribe Vélez

De por qué el aborto no es una elección de las mujeres
Durante la clase magistral que ofreció esta semana en London School of Economics, sostuvo usted que es prerrogativa de las mujeres embarazadas decidir si terminan o no su embarazo,  argumento que ha sido la ‘vaca sagrada’ del movimiento feminista durante los últimos 40 años. Esa retórica del ‘derecho a elegir’ es la gran estafa a las mujeres. Quienes defienden el ‘derecho a elegir’ de las mujeres no hacen otra cosa sino contribuir a la opresión del género femenino.   
El ‘progresismo’ dicta que la actitud conveniente es terminar con un embarazo no deseado. Pero la evidencia demuestra que este procedimiento pone en peligro a la madre mental y físicamente y además termina con una vida humana. La madre es sometida sin rodeos a una cirugía lesiva de la que luego se espera que continúe con su vida como si el evento jamás hubiese ocurrido.  En otras palabras, el aborto es ofrecido como la fórmula para mantener el Statu quo.
Gracias al aborto, el padre del bebe no tiene que hacerle frente a su paternidad y asumir las responsabilidades de la familia que el mismo ha contribuido a formar. El gobierno no tiene que proveer de cuidados médicos, vivienda, educación  y soporte financiero al niño que viene en camino. Los empleadores no tiene que adaptarse a las necesidades de la madre y el niño, el padre de la adolescente embarazada no tiene que pasar por la vergüenza de verle la cara a sus vecinos, etc…   
Realmente las mujeres tienen otras opciones, pero irónicamente el aborto les impide verlas y tomar una decisión que vaya acorde con su bienestar y el del niño por nacer.
Ninguna mujer en el fondo quiere un aborto, sin embargo cada año se practican millones de ellos alrededor del mundo.  Y ocurre así porque las madres que se encuentran ante un embarazo en crisis no ven otro camino alternativo. Se trata de la opción desesperada, usualmente tomada bajo la presión sutil pero efectiva  de compañeros sentimentales, padres avergonzados, amigos, empleadores, etc. NO es una decisión libre y responsable.
A las mujeres que enfrentan embarazos en crisis se les niega constantemente el derecho a ser sinceras consigo mismas, ellas merecen el derecho a tener verdaderos derechos y opciones, no meros slogans sin contenido real.
Pero por si esto no fuese suficiente, cabe la pregunta: quien tiene el derecho a privar de la vida a otro ser humano? No solo está en discusión el cuerpo de la madre, también se trata del derecho de vivir del niño que está por nacer.
Ojala y su gobierno hubiese puesto más empeño en profundizar en la dignidad y las necesidades reales de las mujeres y las familias colombianas, quizás ese es el verdadero antídoto contra el terrorismo y el subdesarrollo.